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SAN BERNARDO.-Desde el momento que camino nuestras calles y estrecho las manos de nuestros vecinos, Juan Carlos Carabajal se metió de lleno en el corazón de la gente del pueblo. Un vínculo que perdura inquebrantable en el sentimiento colectivo de los sanbernardinos.

La cita fue en el salón azul municipal Maestro Tito Armas el lugar elegido para homenajear el maestro, cuando en la noche del viernes 28 de Octubre las coplas santiagueñas amenizaron el reencuentro con sus amigos.
Nadie quiso faltar, las escuelas de folklore, aquellas que lo recibieron en la propuesta “Sembrando la semilla” unos años atrás y hoy, sus bailarines danzaron para el humilde maestro y cantor santiagueño. El coro de voces blancas de la EE.P Nº 237 fue del deleite de Carabajal quien se mostro profundamente emocionado por tanto cariño de la gente de San Bernardo, por su parte, la comunidad Moqoit también ofreció sus danzas tradicionales y el respeto quien supo encarar el proyecto “yo también soy mocovi”.
El intendente Miguel Sotelo entregó la placa donde el pueblo de San Bernardo, por medio de su gobierno, expresa el reconocimiento al artista que supo prenderse como abrojo al corazón del pueblo.
En uso de la palabra Sotelo destaco la trayectoria de Juan Carlos y el aporte a la cultura nativa, “ por tu tarea tan noble, por todo lo que entregas a nuestro pueblo hoy el gobierno del pueblo de San Bernardo te expresa este humilde reconocimiento”, dijo el mandatario municipal.

Por su parte Juan Carlos agradeció el gesto de la comunidad con una chacarera a mis “hermanos chaqueños” creada para la ocasión que expresa el cariño reciproco del artista y sus amigos.
El Rejunte fue el conjunto que acompañó a Carabajal en el cierre del homenaje con un repertorio hermoso haciendo un repaso por las obras del maestro rural de Quimili.
“San Bernardo es el segundo pueblo que más veces visite en los últimos años. Aquí me siento como en mi casa y siempre siento deseo de volver”, manifestó Juan Carlos.
Fue una noche distinta para quienes encuentran en Carabajal el reflejo vivo de nuestro arte nativo.
La noche termino con un tradicional asado y el corazón henchido de emoción de un hombre que desde la humildad supo cosechar amistad y cariño de su pueblo.

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